Mexico, D.F. a 14 de septiembre de 1992

Muy querido Rafael:

Por fin hoy consegui tu libro, cerca del teatro de Bellas Artes, en el Centro, despues de aplaudirle a rabiar al director Enrique Diemecke, por su interpretacion a Los Pinos de Roma, de Respighi, que hicieron desfilar las huestes augustas de Cesar por la via Apia en ese ultimo movimiento que es un orgasmo magnificado, interminable.
!Forza, Italia! belleza que me obsesiona hasta el paroxismo.
Se me dificulto un poco tu encargo, y creeme que lo anduve cargando en la memoria todo el verano vertiginoso.

Yo te diria que no uses la autoridad ni la persuacion, sino tu nagual para conseguir lo que quieras; el nagual es esa fuerza instintiva que nunca se equivoca, y que aflora con la precision de la supervivencia cuando dejamos de vigilarla con la razon castrante que nos han impuesto; tu como poeta bien lo sabes.

En fin, me encanto el numero doble de LA NUEZ, gracias por la publicacion; me parecio excelente la muestra de poetas mexicanos que aparecen; muchos de ellos son mis amigos, en especial te recomiendo a Lizbeth Padilla que fue mi companera en el taller de Juan Banuelos cuando empece a tomarme en serio esta vocacion daimonica.
En cuanto a novedades, te cuento que soy miembro de la mesa directiva de la Asociacion de Escritores de Mexico, la cual tiene una amplia trayectoria, y recibe el apoyo de varias instituciones culturales como Bellas Artes y el Consejo Nacional Para la Cultura y las Artes; entre las actividades inmediatas esta la reactivacion de la revista La Vida Literaria, donde probablemente aparezca algun poema tuyo, puesto que te he recomendado. Curiosamente, el concierto de hoy me regreso a Nueva York, donde tuve la mejor experiencia sonora de mi vida, y cuando
llegue a mi casa, con tu libro en recien comprado, estaba tu carta en el buzon, que te parece la conducta de nuestros naguales.
Extranaba el tono “desbordao” de tus cartas y la acrobacia de tu lenguaje, nunca te formalices ni te acartones para mi, porque las cartas son el espacio virtual de los espasmos.

En cuanto a travesuras, sigo bautizando con vino a San Juan de la Cruz, y tratando se asir esa niebla sagrada que rodea los conventos y piramides, los que quiza algun dia te hablen mejor de mi que estas letras anhelantes.

México, D.F. a 2 de mayo de 1995.

Querido Rafael:

Te escribo después de tanto tiempo. No sé si recibiste una tarjeta de fin de año. En fin, con los cambios de domicilio de LA NUEZ me he confundido un poco.
Ignoro si ya sabes que me fui a Europa a fines de 93. Visité España e Italia que era el sueño de mi vida. Viajé con un grupo de escritoras, y leímos en el Ateneo de Madrid y en el Instituto de México, de la Embajada. Conocí a varios poetas muy valiosos, entre ellos, Rafael Soto Vergés, Jesús Hilario Tudidor y Rafael Guillén. La hospitalidad y el sabor de España son algo inolvidable, tanto, que se me antojó vivir en Madrid. En cuanto a Italia, decidí ir de repente y me fui sola desde España; mis amigas se regresaron a México. No te imaginas la trascendencia de ese viaje en mi vida, aprendí algo para siempre: la intensidad de la experiencia estética vivida en absoluta soledad, entre lágrimas de emoción y sobresaltos. A veces me parecía que yo era invisible, a ese grado viví mi aislamiento voluntario. Pienso que algo cambió en mí desde entonces.

Estoy a punto de recibirme como maestra en Historia del Arte; tengo una tesis muy interesante que se llama PRESENCIA DE COATLICUE. Retrospectiva y aportaciones. Es sobre escultura prehispánica, y pienso publicarla. Ya te la enviaré; ojalá la pudieras difundir en el medio de los estudiosos de artes plásticas.
Además de estos logros intelectuales, te informo que mi esposo y yo pusimos una tienda de artesanía y regalos en Coyoacán, y he trabajado mucho por promoverla, afortunadamente, vamos saliendo adelante, no obstante la profunda crisis económica que a todos nos ha afectado.
Te recuerdo con un afecto entrañable, y sé que nuestra amistad es para siempre; quiero seguir recibiendo LA NUEZ. Hazme llegar las formas de suscripción, porque ya no sé cuánnto vale, con esto de la devaluación en México, ya te imaginarás.
Saludos a los amigos de N.Y., especialmente a Liliana Haddok, de la Revista
Trasimagen.

Recibe un abrazo de cariño y fraternidad poética. Escribe pronto.

Te recuerda siempre:

Iliana.

México, D.F. a 16 de diciembre de 1995.

Rafael, te quiero mucho. Al leer tu libro Escurriduras de la soledad, te sentí más poeta que nunca.
Es un libro medido por la fijación imposible del horizonte; su mar es una inmensidad que tu palabra humaniza, al habitarla de peces y de barcas; peces que se disuelven y barcas que naufragan. El mar, eterno vencedor, terrible leviatán, cuya única derrota es derramarse en playas y sucumbir en espuma.
Tu libro expresa ese diálogo imposible entre el mar y el hombre : dos presencias inconciliables e irrenunciables. Aquí tu voz alcanza su plena dimensión, junto a la audacia de tu creación verbal, transcurre el rigor más certero de tu propio ritmo, amplio y flexible como la marejada.
Llenos de saltos/ los escalofríos rompen/ toda amnesia/ y entorpecen/ con sus grandes residuos/ la venganza esencial de la melancolía.
Aquí la originalidad de la imagen responde exactamente al sentimiento, el cual encuentra en el verso, el vehículo que lo expresa directo, en toda su autenticidad, paradógicamente, a través de un lenguaje poético tan audaz, que fuye sujeto a sus propias leyes, sin hacer concesiónes al lugar común.

Lograr esto no es fácil, o se cae en el hermetismo, o se renuncia a la sagrada libertad de la poesía. Resolver esta contradicción es caminar en la cuerda floja del equilibrista, y tú lo haces sin titubeos.
Pienso que en este libro crecieron tu voz y tu tema, yo veo en él la promesa de una obra de madurez, llena de fuerza y personalidad, con proyecciones universales, por la actualización de mitos y odiseas.
Como ves, no me alcanzó la tarjeta de fin de año para expresarme contigo; no cabe duda, el mar es siempre desbordamiento (Rafael Des-bordao).
Recibe de mí algo más que los convencionales saludos navideños, y sobre todo, sigue profundizando en las regiones abisales del poema.
Escribe pronto. Tengo mucho material inédito que pienso publicar el próximo año. Esta carta la evío a dos direcciones, puesto que no me queda claro cuál es la actual. Extraño tu nuez, y me confieso adicta, quiero suscribirme una vez más.

Te recuerda con un anhelo de identificación, tu amiga:

México, D.F. a 11 de junio de 1996.

Querido Rafael :

Gracias por tu respuesta y por tu apoyo en uno de mis tantos proyectos locos.
Mira que si se hace lo del apoyo al proyecto cultural me desmayo del susto más que del gusto, porque es mucha la responsabilidad, desde luego, contaría contigo para llevarlo a cabo Desde mayo estoy viviendo una etapa muy plena después de una racha muy oscura, que culminó con el suicidio de mi gato. SI, no te rías, un día antes de entregar el susodicho proyecto al fideicomiso para la Cultura Mexico estadounidense, estaba yo tan tensa y agotada que mi adorado gato lo resintió y se lanzó al vacío desde el sexto piso, donde vivo. Sufrí mucho y lo tomé como una señal para no estresarme tanto, uno con su poder de poeta pone en juego muchísima energía. Este año comprendí porque se dice que abril es el mes más cruel.

Pronto te mandaré una ciopia de los videopoemas que entregué, para que me des tu opinión. Actualmente tengo dos libros inéditos: uno de poemas y otro de prosas poéticas, veré si puedo publicar alguno este año; en México no está fácil publicar poesia, dada la famosa crisis que parece llegó para quedarse, como radio 620. Una estación cuyo lema es “la música que llegó para quedarse”. Así como tu amistad, no todo es crisis. Recibí tu hermoso libro bilingüe, y me parece que esa debe ser la tendencia para comunicar a dos culturas. Me gustó mucho
el poema del cigarro; pienso que si sale lo del proyecto, podríamos ponerle música e imagen; es más podemos hacerlo de manera independiente.

Afortunadamente ya se discipó la sombra y estoy viviendo un etapa muy plena; conocí a un argentino maravilloso, (viva la latinidad); estoy traduciendo con él unos poemas de Rimbaud, Además me regalaron un gatito persa que está divino, ya me consolé. Como ves estoy muy entusiasmada y con muchos proyectos a futuro. Hace poco leí que los nacidos entre 1950 y 1964 (nosotros) somos una generación sin edad, siempre joven, nos llaman baby boomers. Si sabes algo más sobre este tema, me informas por favor. Yo quiero seguir jugando contigo, en las cartas y donde se pueda, pues me encanta tu comunicación.

Para que te diviertas, quiero contarte que en un viaje de poetas a la Mixteca oaxaqueña estuvo a punto de darse un menage entre dos amigas, yo y un bellísimo ejemplar autóctono, que debe haberse asustado mucho de la acometida de las poetas; todo iba de maravilla, pero al final, cuando se dio la acción, yo sólo me quedé mirando – vicios de la cultura visual -, después hubo tantos mezcales que yo aluciné una lectura de mi poesía a eso de las cinco de la mañana, veía las letras como telarañas y no me acordaba de ningún poema, ¡qué absurdo¡.

Me vestí de largo y todo, porque el cuarto de hotel me parecía el escenario de un teatro con el telón cerrado, Cuando por fin sali a escena, según yo, el ruido de lo que yo pensaba un teatro lleno, no era otra cosa que el pintoresco mercado de Tlaxiaco, que se pone en la plaza frente al hotel, adonde bajan los campesinos para intercambiar sus productos, ¡Imagínate que locura¡ Para curarme, una marchanta me hizo tomar dos jícaras de pulque y me dijo que descansara media hora. Efectivamente, santo remedio, volví a la cordura que me caracteriza. En Oaxaca te puede pasar esto y más, porque es un lugar lleno de magia. Y tan – tan, espero tus noticias y que me cuentes alguna de tus anécdotas, no seas egoista.

Te quiere:

Iliana