SIGLO DIECISÉIS

Borra en su densidad tiempo de arena
el atrio de caminos reflejantes
cuando el orden que vela los instantes
es procesión que rompe su cadena.

Rueda el viento llenándome las venas
de verde viento y voces resonantes;
en el lienzo de sol ahora y antes
el fluir del presente hiere apenas.

La luz labra un panal que a diario crece
y desgasta relieves con su hiedra
mientras la sombra los derrumbes mece.

Sólo el polvo es testigo de la piedra,
en vacía memoria que enmudece
la permanencia de las ruinas medra.